jueves, 19 de septiembre de 2013

Influencia del prosumidor en las nuevas tendencias organizacionales

La tercera ola, la historia futurista de Alvin Toffler, produjo sus frutos en la Web 2.0. Desde hace algún tiempo, los prosumers - figura resultante de la fusión de los roles de productor (producer) y consumidor (consumer), descrita por el autor en 1979 - adquieren mayor protagonismo. En su rol de innovadores y adelantados a su tiempo se les considera hoy pieza clave en la definición de las estrategias empresariales.

Hoy día son muchos los que se preguntan cuál es el verdadero aporte de las herramientas de Internet 2.0 al quehacer empresarial. Más allá de la imagen mediática que se ha creado en torno a las redes sociales, es innegable que nos ofrece “armas de colaboración masiva” que podemos y debemos convertir en elementos de ventaja competitiva renovada.

Tenemos a nuestra disposición una multitud de redes sociales y aplicaciones con millones de usuarios donde la información circula se comparte continuamente (enlaces, fotos, comentarios, vídeos, opiniones). Entonces ¿Cómo debiera adaptarse la empresa a este nuevo entorno? ¿Cómo las empresas pueden aprovechar este nuevo contexto para mejorar su negocio y su eficiencia operativa? ¿Cómo le damos valor a toda esta información?

Hay un común denominador que está presente en este ambiente de colaboración y es la figura del prosumer, un usuario de la Web 2.0 que actúa tanto como productor de contenidos como de consumidor. Este agente es un gran comunicador, un forjador de tendencias de consumo que habilitado por las tecnologías de colaboración participa en procesos de co-creación y re-diseño, gracias a su vinculación con comunidades virtuales y redes sociales construidas alrededor del producto o servicio. En otras palabras, es un influenciador.

Los prosumidores tendrán una presencia clave en las estrategias y decisiones empresariales del futuro y muchas organizaciones han comenzado a integrarlos ya. Se están adelantando a su tiempo, modificando sus estructuras hacia la horizontalidad y la creación de espacios y herramientas que permitan el camino hacia la innovación abierta.

El viaje ha comenzado y hacia este destino han partido ya empresas mundialmente conocidas y otras de cuyo nombre nunca hemos oído hablar, pero que serán los impulsores de un nuevo mercado, de los nuevos productos y servicios que usaremos y consumiremos en la próxima década.

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